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Mochilas lleva amor y esperanza a Honduras

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Nuestro tercer viaje con el programa Change 4 Education se llevo a cabo en uno de los países mas pobres de Centro America, Honduras. Partimos de Puerto Rico el 15 de enero del 2012. Fueron 5 asistentes de vuelo de American Eagle mas otro voluntario los que se apuntaron para llevar mas de 17 maletas llenas de materiales preciados. Nuestro propósito de llegar hasta Honduras era distribuir 130 mochilas a niños(as) que vivían y recibían una educación en un lugar llamado la Finca del Niño (www.farofthechild.org) en Trujillo.

Nuestro viaje, una vez aterrizamos, empezó con muchas sorpresas! Nuestras maletas con el material preciado, las mochilas, no llegaron en nuestro vuelo. Así de rápido se esfumó nuestro itinerario. Cuando por fin llegamos a Trujillo el día después con nuestras maletas nos topamos con una carretera bloqueada. Había estado lloviendo en esos días y las calles que no eran pavimentadas se tornaban en un juego de esquivar los lados muy fangosos. Dos buses se habían quedado varados en el camino que nos llevaba a la Finca así que tuvimos que esperar junto a la multitud de espectadores a ver como se las inventaban para sacar aquella guagua escolar. En medio de la espera apareció de la nada un toro feroz que nos forzó a huir hacia nuestro taxi. Era solo el principio de nuestra aventura. Pero luego de unas horas pudimos por fin llegar al lugar donde estaban los que necesitaban aquellas mochilas con materiales escolares. La Finca recibe niños encontrados en las calles referidos por trabajadores sociales que no llegan a encontrar a sus padres ni a familiares. Alrededor de 40 niños y niñas huérfanos viven en los terrenos de la Fina. Como parte de sus servicios La Finca educa a los niños de la Finca y a los que viven en la comunidad que son de escasos recursos. En Honduras como en otros países vecinos es alta la incidencia de explotación sexual de menores. Para estos niños La Finca se convierte en un hogar seguro en donde encuentran amor, apoyo y solidaridad junto a los maestros y voluntarios provenientes de Estados Unidos. Los salones de dicho lugar eran un cuadro tan distante al de lo que se conoce en Puerto Rico. Los salones consistían en casitas con solo tres paredes y un techo de zinc. En días de lluvia se entraba el agua a los salones. Allí en esta finca junto al mar nos encontramos bailando y cantando junto a unos títeres, pintando caras, jugando soccer y haciendo títeres de papel junto a los niños que no paraban de sonreír. La sonrisa de los niños es contagiosa y junto a ellos tu también te conviertes en un niño. Saber que contribuyes en la educación de cada niño es el mejor regalo que se pueda recibir. Una de las voluntarias nos contó que varios sus antiguos alumnos ya se graduaron de la universidad. Esa noticia resonó en mis oídos. El futuro de Honduras esta aquí! Que bueno que pudimos contribuir